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La laxitud crónica de tobillo es una patología que viene ocasionada tras sufrir esguinces que no han sido bien curados. Cuando esto ocurre la zona interna quede laxa, es decir, floja, y produce una gran inestabilidad e, incluso, dolor.

La laxitud crónica es una de las patologías de tobillo más frecuentes (se calcula que la padece entre un 5 y un 10% de la población). Esta dolencia se ocasiona la mayor parte de las veces a raíz de sufrir esguinces que no han curado bien. Un esguince es una lesión que afecta a los ligamentos, es decir, un estiramiento o rotura (parcial  o completa) de las fibras que forman uno o varios ligamentos. En realidad un esguince se puede dar en cualquier articulación, aunque el tobillo suele ser el más afectado.

¿Qué ocurre con un esguince mal curado?

  1. Puede ocurrir que no cicatrice bien y produzca dolor.
  1. Puede producir una laxitud crónica del tobillo. Si el esguince no cura como debería puede ocurrir que la zona interna quede laxa, es decir, floja, como si estirásemos mucho una goma y no recuperase después la tensión. Cuando esto ocurre es cuando hablamos de laxitud crónica de tobillo. Las fibras que componen la zona del tobillo contienen muchísimas terminaciones nerviosas que informan al cerebro sobre la posición del pie y si estas conexiones no funcionan correctamente la estabilidad se pierde, el tobillo pierde su soporte natural y puede girar con más facilidad. Además, como no existe un tope que permita que el tobillo no se tuerza, los esguinces se pueden ir sucediendo constantemente y causar un problema grave. Por eso, cualquier esguince, sea leve o sea grave, tiene que ser tratado para evitar después este tipo de problemas.

¿Cuáles son los síntomas de la laxitud crónica?

Algunos de los más frecuentes son:

  1. Sensación de flojedad del tobillo
  2. Sensación de que el tobillo se sale
  3. Inflamación recurrente
  4. Dolor
  5. Esguinces repetidos

Tratamiento y prevención

En un principio, la laxitud crónica se trata con ejercicios de rehabilitación y es fundamental que después de una lesión como un esguince se trabaje el rango de movimiento, fuerza, balance y coordinación. Si el problema se agrava y persiste con cirugía se pueden reconstruir  los ligamentos dañados y dar estabilidad al tobillo.

Lo más importante aquí es la prevención, sobre todo en el caso de personas que practican mucho deporte de impacto sobre el tobillo. La manera más importante de prevenir la laxitud crónica es realizando un correcto tratamiento del primer esguince y cumplir la rehabilitación durante el tiempo necesario.

El uso de tobilleras estabilizadoras

Para prevenir este tipo de problemas, sobre todo en el caso de personas que realizan deporte, existen tobilleras estabilizadoras que ayudan en la prevención de esguinces o ayudan a personas que ya los han sufrido para que el tobillo quede sujeto y no vuelvan a sufrirlos o a desembocar en una laxitud ligamentosa.

Una de las mejores es la Aircast A60, de DJO, un modelo de alta gama y gran sujeción que da soporte y contención. Tiene un diseño fino y anatómico que no molesta a la hora de colocar el calzado. Además, inmoviliza en el plano medio-lateral pero permite toda la flexo-extensión, para poder seguir practicando deporte sin problema.

 

Laxitud crónica
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